Continuando la serie sobre estrellas hipotéticas —basada, en parte, en el artículo de Listverse sobre tipos estelares exóticos— hoy vamos a explorar un tipo de estrella compacta que podría representar una etapa intermedia entre las estrellas de quarks y los agujeros negros: las estrellas electrodébiles.
Para tener una idea de la altísima densidad de la que hablamos, el núcleo de una estrella electrodébil tendría aproximadamente el tamaño de una manzana, pero contendría el doble de la masa de la Tierra. Eso la haría más densa que cualquier estrella observada hasta la fecha, solo superada por las estrellas de preones, aún más teóricas, que podrían condensar la masa de la Tierra en una esfera de tan solo cinco metros de diámetro.
En el caso de las estrellas de preones, eso representa la estrella completa; en el caso de las estrellas electrodébiles, es solo el núcleo, pero aún sigue siendo algo impresionante y fascinante para se imaginar.
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| Visualización artística de una estrella electrodébil, un objeto estelar exótico alimentado por combustión electrodébil. |
¿Qué son las estrellas electrodébiles?
Este proceso ocurriría en un núcleo con el volumen de una manzana, con una masa equivalente a dos masas terrestres, y que alcanzaría temperaturas del orden de 1015 K (1 petaKelvin).
Si bien que las estrellas de quarks
podrían parecer la etapa final antes de un agujero negro, los físicos han propuesto una
posibilidad aún más extrema: una estrella capaz de mantener el equilibrio mediante
interacciones complejas entre la
fuerza nuclear débil y el
electromagnetismo, conocidas colectivamente como
fuerza electrodébil.
En una estrella de este tipo, la masa y la energía del objeto en colapso
presionan hacia el interior de un núcleo de
materia extraña. A medida que aumenta la energía,
las fuerzas electromagnética y débil se unifican, y la distinción entre ellas desaparece.
Estas estrellas podrían detectarse teóricamente a través de la
emisión igual de neutrinos de las tres generaciones de partículas, considerando los efectos de la
oscilación de neutrinos.
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| Aunque no se ha observado ninguna estrella electrodébil, algunas estrellas masivas en nebulosas como ésta podrían representar candidatas en las condiciones adecuadas. |
Estabilidad y apariencia
La energía liberada por la
combustión electrodébil podría ser suficiente para
detener temporalmente el colapso, funcionando de forma similar a cómo la
fusión nuclear sustenta las
estrellas comunes. Como resultado, el objeto podría evitar convertirse en un
agujero negro, al menos temporalmente.
Sin embargo, no está claro cómo se verían estas estrellas. Según los autores del modelo,
la estructura de la capa exterior determinaría la
visibilidad, ya que es aquí donde se emiten los
fotones, o sea, la luz.
Las simulaciones sugieren que las estrellas electrodébiles podrían ser casi indistinguibles de las estrellas de neutrones, lo que dificultaria su detección.
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Estructura propuesta de una estrella electrodébil, incluido el núcleo electrodébil, la capa de liberación de neutrinos y la capa de liberación de fotones.
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El modelo de De-Chang Dai y colegas
Un modelo posterior, de 2011, describe una estrella electrodébil con
1,3 masas solares y un
radio de 8,2 km. La
neutrinosfera (donde escapan los neutrinos) estaría a tan solo
0,1 km por debajo de la superficie, y los neutrinos emitidos tendrían una energía promedio de unos
300 gigaelectronvoltios (300 GeV).
Según los cálculos, esta fase podría durar hasta 10 millones de años: breve en términos cósmicos, pero lo suficientemente larga como para que su detección sea teóricamente posible.
Modelo simplificado de las capas internas de una estrella electrodébil, mostrando zonas donde escapan los neutrinos y los fotones.
Desde el Universo Primitivo hasta la Actualidad
Las estrellas electrodébiles son
particularmente interesantes para los físicos de partículas y los cosmólogos porque sus interiores imitarían las condiciones del universo en
un milmillonésimo de segundo después del Big Bang, un momento en el que las
fuerzas débil y electromagnética aún estaban unificadas.
Encontrar una estrella así sería como descubrir un
laboratorio natural de física de partículas, con profundas implicaciones para nuestra comprensión de la
materia, la
gravedad y la
evolución estelar.
Entre lo real y lo hipotético: El caso de los agujeros negros
Cabe destacar que los
agujeros negros también se consideraron
especulativos en su momento. La idea se remonta a el filósofo de la naturaleza y sacerdote inglés
John Michell en 1783, imaginó una
estrella más y más densa y pesada, tanto que llegara un momento en que la
velocidad de escape fuese igual a la
velocidad de la luz. Y si la estrella fuese
aún más pesada y densa, entonces un objeto
no podría escapar ni siquiera moviéndose a la “velocidad de la luz”. En una carta de 1784, calculó que
una estrella con la misma densidad, pero 500 veces el radio del Sol, sería invisible porque la luz no podría escapar de ella.
Unos años más tarde, en 1796,
Pierre-Simon Laplace sugirió que
una estrella suficientemente masiva también podría ser invisible, una concepción temprana de lo que hoy llamamos agujero negro.
Sin embargo, no fue hasta el siglo XX que surgieron
pruebas sólidas: en 1971 con
Cygnus X-1, una potente
fuente de rayos X vinculada a un
agujero negro de masa estelar; en 2019, con la
primera imagen de un agujero negro en la galaxia
M87; y en 2021, con la
primera detección de luz detrás de un un agujero negro.
Hoy en día, los agujeros negros han pasado de ser curiosidades matemáticas a realidades observacionales. Las estrellas electrodébiles podrían seguir el mismo camino algún día.
Conclusión
Las estrellas electrodébiles representan una nueva clase posible de objetos ultracompactos, con el potencial de transformar nuestra comprensión de la muerte estelar, las fuerzas fundamentales y el universo primitivo.
Aunque su existencia no ha sido confirmada, el hecho de que encajen en nuestros modelos físicos actuales es razón suficiente para que los físicos de partículas y los astrofísicos se tomen la idea en serio.
Puede que aún estemos lejos de detectar una, pero en su momento, estuvimos igualmente lejos de detectar agujeros negros. Hoy, son tan reales como el Sol que ilumina nuestro planeta a diario.
Referencias:
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